Una empresa de instalaciones eléctricas de Alicante. Empezó siendo el dueño, su hermano y una administrativa; hoy son veinticinco, con nueve furgonetas, dos almacenes y una sociedad nueva que abrieron para la parte de mantenimiento.
La administrativa lleva nueve años facturando con FactuSOL y lo hace mejor que nadie: una factura en cuarenta segundos, con los atajos de teclado memorizados, sin mirar la pantalla. Cuando alguien sugiere cambiar de programa, su cara lo dice todo. Y tiene razón en desconfiar: el programa no le falla. Lo que ha cambiado no es el programa, es la empresa que hay alrededor.
Esta comparativa va de eso. No de cuál es mejor —esa pregunta no significa nada sin contexto— sino de qué problema resuelve cada enfoque y en qué momento deja de encajar el que tenías.
Empecemos por lo que FactuSOL hace muy bien
Sería deshonesto no decirlo con claridad: FactuSOL, de Software DELSOL, es una de las razones por las que la informatización de la pequeña empresa española llegó donde llegó. Y sus méritos son concretos.
La curva de entrada es de las más bajas que existen. Se descarga, se instala y en una tarde una persona sin formación técnica está emitiendo facturas correctas. Eso, que suena a poco, es justo lo que impide que miles de negocios den el paso: no el precio, sino el miedo a un proyecto. Aquí no hay proyecto, hay una instalación.
El coste de entrada es muy contenido, y eso ha permitido que un autónomo o un taller de tres personas tengan facturación seria desde el primer día en lugar de una plantilla de Word. Ha hecho más por sacar a la pyme española del Excel como sistema de gestión que cualquier campaña institucional.
Es un producto maduro y estable. Lleva décadas en el mercado y se ha adaptado a cada cambio normativo que ha ido llegando. Cuando un programa funciona tanto tiempo en tantos negocios distintos, los casos raros ya están vistos.
El conocimiento está repartido. Es probable que la persona que contrates mañana para administración ya lo haya usado. Hay manuales, vídeos, foros y gestorías enteras que se manejan con él con los ojos cerrados, y ese valor casi nunca se contabiliza.
Y tiene ecosistema propio. La misma casa cubre contabilidad, nóminas o TPV con programas hermanos, así que quien crece por ese camino encuentra la pieza siguiente sin salir de un entorno conocido.
Si tu negocio está bien servido con eso, este artículo no debería convencerte de nada.
Dos filosofías distintas, las dos legítimas
La diferencia de fondo no está en las funciones, está en el punto de partida.
FactuSOL parte del documento. El objetivo es que emitas facturas bien, rápido y conforme a la norma, y todo lo demás —artículos, clientes, almacén— existe para servir a eso. Es un producto terminado, con un alcance definido a propósito, que se instala y funciona. Su virtud es la concreción.
PlanerGes parte de la empresa. El objetivo es que un negocio con varias personas, varios almacenes y a veces varias sociedades trabaje sobre los mismos datos a la vez; la factura es una de las cosas que salen de ahí, junto con el stock, los vencimientos, los cobros, las remesas y el registro de jornada. Su virtud es la continuidad entre áreas; su coste, que hay más que configurar el primer día.
Ninguna filosofía es superior: son respuestas a preguntas distintas. El problema aparece cuando la pregunta de tu empresa cambia y el programa sigue contestando a la anterior.
Escritorio y nube: lo que de verdad cambia
Aquí conviene separar el marketing de la operativa. «Nube» no significa mejor; significa un reparto distinto de responsabilidades. Comparemos arquitecturas, no productos:
| Situación real | Instalación de escritorio | Plataforma en la nube multiusuario |
|---|---|---|
| Tres personas trabajando a la vez en el mismo dato | Depende de la edición y de si hay versión en red montada | Es el modo normal de funcionar |
| El comercial consulta stock desde el móvil en casa del cliente | Requiere acceso remoto al equipo o una app aparte | Entra con su usuario desde cualquier navegador |
| Copia de seguridad | Responsabilidad de la empresa, y hay que verificarla | Responsabilidad del proveedor, hay que exigirla por contrato |
| Actualización normativa | Se instala en cada puesto | Está disponible al entrar |
| Se rompe el ordenador de administración | La urgencia es tuya y del informático | Se entra desde otro equipo |
| Se cae internet | Sigues trabajando | No trabajas hasta que vuelva |
| Un segundo centro de trabajo | Sincronizar dos instalaciones o trabajar en remoto | Los dos centros ven lo mismo sin hacer nada |
Fíjate en que la fila «se cae internet» va a favor del escritorio. Es una ventaja real y no conviene disimularla: si trabajas en un polígono con conexión mala, ese punto pesa más que casi todos los demás.
Las capacidades concretas dependen siempre de la edición y de los módulos que contrates, así que la tabla compara modelos, no listas de características.
Una base de datos por cliente, y multiempresa dentro
Cada cliente de PlanerGes tiene su propia base de datos, no un espacio dentro de una base compartida con otros clientes: tus datos están separados de los de cualquier otra empresa, una copia o una restauración es de tu base entera y tu rendimiento no depende de lo que haga otro.
Y dentro de esa base, multiempresa de verdad: varias sociedades del mismo grupo comparten los maestros —clientes y proveedores, artículos, tarifas, agentes— y tienen separados los libros: documentos, stock, cobros y presencia. La empresa del ejemplo, con su sociedad nueva de mantenimiento, no duplica el fichero de clientes ni mantiene dos catálogos: los comparte y factura por separado. Lo contamos entero en varias sociedades, un solo sistema.
Qué se nota al pasar de 3 a 25 personas
La conversación cambia aquí, y no por el número de facturas: por el número de manos.
- Quién puede ver qué. Con tres personas, todo el mundo ve todo y no pasa nada. Con veinticinco, el comercial no debería ver el margen de compra ni el almacén las nóminas. Hacen falta permisos por pantalla, con roles y grupos.
- Quién tocó qué. Con tres personas, si algo cambió lo preguntas en voz alta. Con veinticinco necesitas un registro de auditoría que diga quién modificó ese precio y cuándo.
- Trabajo simultáneo. Dos personas facturando, una haciendo albaranes y otra recibiendo mercancía, a la vez y sobre los mismos artículos.
- El stock deja de ser una lista. Con dos almacenes y furgonetas cargadas necesitas movimientos con historia, coste medio ponderado y un extracto que explique cualquier descuadre.
- La tesorería se independiza de la factura. Vencimientos, cobros parciales, remesas SEPA de cobro y de pago, impagos. Es un área con vida propia, no un campo del pie del documento.
- Aparecen las personas. Registro de jornada, horarios con turnos, vacaciones que alguien aprueba, horas extra que hay que valorar. Veinticinco personas son veinticinco jornadas diarias.
- Nadie te da el listado que necesitas. Llega el día en que quieres «las ventas por familia y comercial de los clientes de Levante que compraron el año pasado y este no». O tienes un editor de informes propio o dependes de que alguien te lo programe.
Los tres primeros puntos son de arquitectura; los cuatro últimos, de alcance. Por eso el salto no se resuelve añadiendo un módulo: se resuelve cambiando el centro de gravedad del sistema.
Sobre VeriFactu y los certificados
Cualquier fabricante que evalúes hoy en España te dirá que cumple la normativa de sistemas de facturación verificable, y es verdad. La pregunta útil es otra: ¿dónde vive tu certificado y quién puede firmar con él?
En PlanerGes el criterio es explícito: el certificado se guarda como contenedor .p12, cifrado con su propia contraseña, y esa contraseña no se guarda en ningún sitio. Una persona la teclea en el momento de emitir. El servidor no emite ni firma solo, ni de madrugada, ni por un proceso automático. Es menos cómodo y es deliberado. Haz esa pregunta a quien estés valorando, sea quien sea.
El coste que no está en la licencia
Comparar cuotas es la parte fácil y la menos informativa. Estos son los costes que casi nunca entran en la hoja de cálculo y que en una empresa de veinte personas suman más que cualquier licencia:
- Las horas de la persona que arregla los descuadres a fin de mes. Multiplícalas por doce.
- Las copias de seguridad que nadie ha probado a restaurar. El coste es cero hasta el día que es enorme.
- Los listados que se piden fuera y llegan en tres semanas, cuando la decisión había que tomarla el martes.
- El dato tecleado dos veces. Cada trasvase manual entre sistemas es un error futuro con fecha aún desconocida.
- La dependencia de una sola persona. Si la administrativa del ejemplo se jubila, ¿cuánto de la operativa se va con ella?
Cuándo encaja mejor cada uno
FactuSOL encaja mejor si:
- Sois entre una y cinco personas y el trabajo administrativo lo lleva una sola.
- Tu operación cabe en facturar, controlar existencias de forma sencilla y llevar el registro fiscal.
- Trabajáis en un solo sitio físico, con un ordenador de referencia para la administración.
- La conexión a internet de tu ubicación es mala o intermitente y trabajar sin depender de ella tiene valor real.
- Ya usas otros programas de la misma casa y la continuidad de entorno te ahorra formación.
- Quieres empezar mañana con un coste de entrada mínimo y sin proyecto de implantación.
- Tienes a alguien que domina la herramienta y la operativa es estable: cambiar tendría más coste que beneficio.
PlanerGes encaja mejor si:
- Sois más de ocho o diez personas y hay tres o más tocando datos a la vez.
- Tienes más de un centro de trabajo, gente en ruta o alguien que necesita consultar desde fuera.
- Hay varias sociedades que comparten clientes, artículos y tarifas pero facturan por separado.
- El almacén es un área con peso: varios almacenes, valoración, inventarios, traspasos.
- La tesorería te ocupa tiempo de verdad: vencimientos, cobros parciales, remesas SEPA, impagos.
- Tienes que registrar la jornada de la plantilla y quieres que ese registro viva con el resto de la gestión, no en una aplicación aparte.
- Necesitas decidir quién ve qué y quién puede tocarlo, con auditoría de cambios.
- Te has cansado de pedir listados fuera y quieres construirlos tú.
Y una recomendación final, poco comercial pero honesta: si te has visto claramente en la primera lista, quédate donde estás. Cambiar de sistema tiene un coste real —horas, nervios y curva de aprendizaje— que solo compensa cuando el que tienes ya te frena. Cuando llegue ese día lo sabrás sin que nadie te lo diga: se nota en la cantidad de hojas de cálculo auxiliares que han ido apareciendo alrededor del programa.
Los productos citados evolucionan: contrasta siempre funcionalidades y condiciones con la información actual de cada fabricante. Última revisión: 2026.